Sucre, 1 de octubre (ANV). La directora departamental de Fe y Alegría, Margaret López Grajeda, informó que actualmente la institución atiende a estudiantes con discapacidad auditiva en distintos niveles educativos, desde inicial hasta la formación superior, en el marco de un proceso de inclusión integral.
“En la Unidad Educativa de Audiología trabajamos con niños y niñas sordos desde el nivel inicial al primario, luego estos estudiantes son incluidos en la Unidad Educativa Loyola B de Fe y Alegría para concluir el bachillerato y posteriormente acceden a la formación superior en el Instituto Tecnológico Aurora Rosel”, explicó López.
Según los datos proporcionados, 60 estudiantes sordos cursan estudios en la Unidad de Audiología, más de 25 están incluidos en el Loyola B y 15 jóvenes se forman en el nivel superior en el Instituto Aurora Rosel.
La directora destacó que este trabajo busca “apoyar la mejora integral de la vida de las personas con discapacidad auditiva y fundamentalmente su inserción laboral a través de su formación profesional”.
Respecto al reconocimiento de la lengua de señas boliviana, López sostuvo que se trata de un paso fundamental para la inclusión: “Estamos felices de que se haya dado este avance, porque es la única manera de hacer una inclusión real. Tenemos que abrir nuestros corazones, nuestras mentes y aprender la lengua de señas para incluir a estas personas en procesos formativos y en otros ámbitos de la vida real”.
Sin embargo, observó que aún existen limitaciones en cuanto al acceso equitativo: “No hay discriminación, pero no hay las mismas oportunidades en espacios de salud o educación. En muchos lugares no hay intérpretes. Lo más que hemos logrado es que en el Instituto Aurora Rosel nos doten de uno, a pesar de que no existe normativa que lo respalde”.
Finalmente, López consideró necesario que la enseñanza de la lengua de señas se incorpore en la currícula nacional, especialmente en la formación de maestros. “Si desde el nivel inicial los niños pudieran aprender lengua de señas, sería un avance muy grande para la educación. Esperamos que este proceso pueda consolidarse como una política de Estado”, concluyó.
