En una medida que ha generado diversas reacciones en la opinión pública, el Gobierno Autónomo Municipal de Potosí promulgó la Ley Municipal N.º 500, la cual establece un conjunto de prohibiciones y lineamientos obligatorios con motivo de la Semana Santa. La norma, firmada por el alcalde interino Waldo Porcel, regula no solo actividades comerciales, sino también el contenido de los medios de comunicación, en un contexto que contrasta con el carácter laico consagrado en la Constitución Política del Estado boliviano.
El artículo segundo de la ley establece que “los propietarios de bares, cantinas, lenocinios y otros deberán proceder al cierre de sus dependencias desde las 00:00 del Jueves hasta la conclusión del Viernes Santo”, bajo sanción económica de Bs 2.000 en caso de incumplimiento. La disposición es de cumplimiento obligatorio para todos los establecimientos del rubro, independientemente de las creencias religiosas de sus propietarios o de sus usuarios.
De igual modo, el artículo cuarto dispone que “los diferentes medios de comunicación, sean estos radiales, televisivos y redes sociales, como actos de adhesión a esta celebración, difundirán música instrumental o sacra y programación bíblica”. Esta obligación impuesta a medios públicos y privados ha generado cuestionamientos sobre su adecuación a los principios de libertad de expresión y pluralidad cultural, pilares del Estado boliviano que se define como laico y respetuoso de todas las creencias.
Si bien el artículo primero justifica estas medidas como parte de un “duelo simbólico destinado al recogimiento espiritual”, y el tercero obliga a la ciudadanía católica a participar en la Procesión del Santo Sepulcro, la normativa deja fuera cualquier consideración hacia prácticas religiosas diversas o ciudadanos que no profesan fe alguna. En un país donde la libertad de religión y culto está protegida constitucionalmente, la Ley 500 reabre el debate sobre los límites entre las políticas municipales y los derechos individuales en un Estado que, por mandato constitucional, no reconoce religión oficial.
