La Federación de Maestros de Bolivia cuestionó la convocatoria al próximo Congreso de la Central Obrera Boliviana (COB), afirmando que la elección de la ciudad de Cobija como sede era una «maniobra» para restringir la participación masiva de delegaciones de todo el país. Según el dirigente Rodrigo Echalar, la medida permitiría que solo un número reducido de representantes, «seguramente gente financiada», pudiera asistir y ratificar a una «burocracia sindical que ha hecho mucho daño al movimiento obrero».
Echalar indicó que varias federaciones y confederaciones, incluidos los mineros y la Confederación de Maestros Urbanos, habían solicitado trasladar el congreso a Cochabamba para garantizar una mayor asistencia. Además, enfatizó que la COB debe «recuperar su independencia política y sindical frente a cualquier gobierno de turno y frente a la clase dominante», así como «recuperar la democracia sindical» para que las bases definan el destino de la central y controlen a sus dirigentes.
El dirigente señaló que la alianza histórica de la COB con gobiernos pasados, incluidos los de Evo Morales, Jeanine Áñez y Luis Arce, había servido únicamente para «adormecer al movimiento sindical» y favorecer políticas «totalmente antilaborales». Echalar sostuvo que, frente a un nuevo gobierno que prepara ajustes económicos, la central obrera debe retomar las «viejas banderas del sindicalismo revolucionario» y asumir un rol de liderazgo que unifique a los sectores trabajadores del país.
