ADN, el partido de Bánzer con el que Tuto fue vicepresidente en 1997 perdió su personería en estas elecciones

|| En 2001, aquejado por un cáncer que avanzaba rápidamente, Banzer renunció a la presidencia y entregó el mando a su vicepresidente, Jorge “Tuto” Quiroga

Con los resultados preliminares al 95%, los partidos que perderán su personalidad jurídica serán Unidad Cívica Solidaria (UCS) y Acción Democrática Nacionalista (ADN).  Al 95% de las actas computadas en el Sistema de Resultados Electorales Preliminares (Sirepre) del Tribunal Supremo Electoral (TSE), UCS consiguió un 1,62% de votos y ADN logró 1,45%. El MAS tiene 3,16%. La ley electoral exige un mínimo de 3% de votos para que un partido se mantenga en vigencia; caso contrario, pierden la personería jurídica. Aunque el resultado oficial sigue en cómputo, si se confirma y consolida los porcentajes del sistema de conteo rápido, los dos partidos históricos “morirán” políticamente.

Acción Democrática Nacionalista (ADN)

El partido Acción Democrática Nacionalista (ADN) fue fundado en 1979 por el general Hugo Banzer Suárez, expresidente de facto de Bolivia (1971-1978), con la intención de proyectar su figura hacia la política democrática tras la apertura de los años ochenta. ADN se constituyó en una de las principales fuerzas del sistema partidario boliviano de la era democrática, al lado del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR).

Durante la década de 1980, ADN participó en varias elecciones sin lograr la presidencia, pero obtuvo un peso parlamentario decisivo que le permitió negociar pactos de gobernabilidad. Su figura gravitante fue Banzer, que en varias contiendas presidenciales quedó en segundo lugar, consolidándose como líder de la derecha boliviana.

En 1997, tras décadas de intentos, Banzer ganó finalmente las elecciones presidenciales y gobernó el país con un discurso de reconciliación y estabilidad. Su gestión se caracterizó por una política económica continuista, la consolidación de alianzas con el empresariado y la aplicación de estrategias de erradicación de cultivos de coca, en coordinación con Estados Unidos.

En 2001, aquejado por un cáncer que avanzaba rápidamente, Banzer renunció a la presidencia y entregó el mando a su vicepresidente, Jorge “Tuto” Quiroga Ramírez, quien completó el periodo hasta 2002. Bajo la conducción de Quiroga, el gobierno mantuvo las líneas políticas heredadas: disciplina macroeconómica, relaciones estrechas con Washington y énfasis en la lucha contra el narcotráfico.

Tras la muerte de Banzer en 2002, ADN entró en un proceso de debilitamiento estructural. Aunque Quiroga intentó reimpulsar el partido, pronto se distanció de sus filas para construir su propio proyecto político, Poder Democrático y Social (PODEMOS), dejando a ADN en un progresivo declive. La llegada del Movimiento al Socialismo (MAS) al poder en 2006 y la crisis del sistema partidario de los noventa acentuaron la irrelevancia de ADN, que quedó reducido a la memoria histórica de los pactos y de la “megacoalición” de la democracia pactada.

Durante los siguientes años, el partido subsistió formalmente, sin presencia real en el escenario electoral. Sus intentos de reorganización fueron infructuosos, pues sus cuadros migraron hacia nuevas organizaciones políticas o se retiraron de la vida pública.

Finalmente, en 2025, tras más de cuatro décadas de existencia, Acción Democrática Nacionalista perdió su personería jurídica ante el Tribunal Supremo Electoral, al no haber cumplido con los requisitos mínimos de representación y militancia exigidos por la ley. Con ello, se cerró de manera definitiva el ciclo de uno de los partidos más influyentes del periodo democrático de fines del siglo XX en Bolivia.

Unidad Cívica Solidaridad (UCS)

El partido Unidad Cívica Solidaridad (UCS) fue fundado en 1989 por Max Fernández Rojas, empresario cruceño ligado al sector cervecero, con un discurso populista y solidario que buscaba acercarse a las clases populares a través de programas sociales y una presencia fuerte en los barrios urbanos. Su estilo carismático y pragmático le permitió a la UCS convertirse rápidamente en una fuerza política nacional, marcando distancia de los partidos tradicionales de la “democracia pactada”.

Durante la década de 1990, UCS alcanzó un papel importante en el escenario político boliviano. En las elecciones de 1993, se alió con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de Gonzalo Sánchez de Lozada, obteniendo la vicepresidencia para Víctor Hugo Cárdenas. Con esa alianza, UCS consolidó su influencia, sobre todo en Santa Cruz y El Alto, donde mantenía una base popular activa gracias a las redes de apoyo social impulsadas por su fundador.

El rumbo del partido cambió en 1995 con la muerte trágica de Max Fernández en un accidente aéreo. La conducción pasó a manos de su hijo, Jhonny Fernández Saucedo, quien intentó mantener el legado de su padre, pero sin el mismo carisma ni la fuerza de liderazgo. Bajo su dirección, la UCS fue parte de nuevas alianzas, como la conformada en 1997 con el ADN de Hugo Banzer, que llevó nuevamente a la presidencia al líder militar retirado.

Con la llegada del nuevo siglo, el desgaste de la democracia pactada, la crisis política del 2003 y la irrupción del Movimiento al Socialismo (MAS) erosionaron profundamente el peso de UCS en el ámbito nacional. Aunque Jhonny Fernández continuó presentando candidaturas presidenciales y parlamentarias, el partido quedó reducido principalmente a su influencia regional en Santa Cruz, donde su líder mantuvo presencia como concejal y posteriormente como alcalde.

Durante los años 2010 y 2020, UCS sobrevivió como un partido de alcance local más que nacional. Su figura central, Jhonny Fernández, logró recuperar protagonismo al ser elegido alcalde de Santa Cruz de la Sierra en 2021, consolidando al partido como una fuerza cívico-regional, pero sin capacidad de incidencia nacional comparable a la que tuvo en los noventa.

A pesar de ese último resurgimiento, la falta de estructura sólida y la imposibilidad de expandirse más allá del oriente boliviano llevaron a que la UCS, al igual que otros partidos de su generación, enfrentara serias dificultades para cumplir con los requisitos de representación nacional establecidos por la ley electoral.

Finalmente, en 2025, tras varios procesos electorales con votaciones marginales a nivel nacional, Unidad Cívica Solidaridad perdió su personería jurídica ante el Tribunal Supremo Electoral. Con ello, se cerró la historia de una organización que, en su momento de auge, fue símbolo del populismo solidario de los años noventa, pero que en sus últimos años quedó reducida al liderazgo personalista de Jhonny Fernández en Santa Cruz.

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