La Paz, un capricho de la historia

Se conmemoran 474 años de su fundación.

Si bien su fundación está fechada en 1548, el sitio en el que se establecería Nuestra Señora de La Paz no se dejaría de discutir por dos años más. Obligado a especular, el investigador Francisco Bedregal afirmó que Alonso de Mendoza insistió porque se enamoró del Illimani.

Bedregal explicó que la delegación que llegó junto al conquistador encontró muchas razones para trasladar la cuidad a otras regiones. La cantidad de ríos que atravesaban el valle conocido como Chuquiago —o Chuquiabo, como el investigador encontró escrito en diferentes actas capiturales—y la irregularidad del terreno fueron algunas de las objeciones que se argumentaron para convencer a De Mendoza llevar la ciudad a lo que ahora es Desaguadero o a Yunguyo.

“La decisión no fue racional y no encontré ningún documento en el que se explicara por qué Alonso de Mendoza no cedió a la presión que sus compatriotas ejercían para cambiar de lugar la ciudad. Creo que fue un capricho, o una cuestión poética, tal vez se enamoró de cómo se veía el Illimani”, conjeturó el arquitecto.

Una postal del paisaje que construye la ciudad.

Hoy, como cada 20 de octubre, los paceños conmemoran un año más de la fundación de una urbe que fue importante para los incas por el oro que se explotaba en sus tierras, detalló Bedregal.

“Solo después de la muerte de Alonso de Mendoza se cerró la discusión sobre el lugar definitivo en el que se asentaría Nuestra Señora de La Paz, gracias a que los representantes de la iglesia encontraron el lugar santo destinado para ella, en la casa que ocupó el fundador y que ahora es la iglesia de San Sebastián”, detalló el investigador.

Chuquiabo no fue conquistado con batallas, sangre y violencia, sino con la conversión religiosa de sus habitantes gracias a la presencia católica de sacerdotes varios años antes de su fundación oficial.

“La guerra civil que atravesaba el Imperio Inca permitió que los españoles tuvieran acceso libre al Kollasuyo hasta 1537. Es por eso que las órdenes católicas pudieron construir dos templos en la hoyada, San Francisco y Santa Bárbara. Gracias a la influencia religiosa, los indígenas locales no presentaron batalla alguna a los españoles”, refirió el profesional.

Según los datos revelados por Bedregal en su libro Tras el oro de Chuquiabo: en busca de un tiempo olvidado, Francisco Pizarro habría visitado el asentamiento indígena en 1540 luego de vencer a la resistencia incaica y a las tropas de Diego de Almagro (1538) en la primera guerra civil española en América.

Una vista de antaño del paseo de El Prado.

En conmemoración al cese de los enfrentamientos entre conquistadores es que Nuestra Señora de La Paz finalmente se estableció en lo que ahora se conoce como la plaza Alonso de Mendoza, en la zona popularmente llamada Churubamba.

Sin embargo, al tener el mandato de fundar la ciudad un 20 de octubre obligatoriamente —para conmemorar la Batalla de Huarina, una de las más sangrientas en la guerra civil española— el militar español decidió hacerlo en Laja, para luego oficializarla, tres días después, en Chuquiabo.

Muchas de las dificultades que identificaron los españoles en la ciudad continúan determinando la vida de los paceños hasta hoy. Preguntarse por la razón de su subsistencia tal vez tenga una misma respuesta que aquella que motivó a Alonso de Mendoza a insistir en que fuera emplazada en Chuquiabo y como tal fuese mejor recurrir a un poeta para describir su verdadero encanto.

“Presidida por el Illimani, por el Mururata y el Huayna-Potosí, que se cuentan entre los mayores colosos del Ande, con una geografía como probablemente no la hay igual o parecida, y con un aura de leyenda y de misterio, alzándose a una altura de 3.600 metros sobre el nivel del mar, con una población integrada en su gran mayoría por aymaras y descendientes de aymaras, La Paz asume un carácter altamente diferenciado”, escribió en 1979 Jaime Saenz.

Actos

Hoy, para recordar su fundación, se han preparado varias actividades, informó el vicepresidente del Concejo Municipal de La Paz, Javier Escalier.

Una de las más importantes será el traslado de la Virgen Nuestra Señora de La Paz, patrona de la ciudad, desde la Catedral Metropolitana, a la Iglesia de San Sebastián, en la plaza Alonso de Mendoza.

Allí se tiene organizada una diana musical y la presentación de ofrendas florales por parte de más de 30 organizaciones, además de la iza de la bandera paceña y una ceremonia religiosa. Durante la Sesión de Honor del Concejo Municipal, que se iniciará a las 12.00, además, de recibir una condecoración, el presidente Luis Arce se dirigirá a toda la población de La Paz.

El Illimani, una de las cumbres que rodea la ciudad de La Paz.

“El 20 de octubre es una fecha de regocijo para los paceños. Y ahora tendremos para festejar la promulgación de varias normas municipales que buscan fiscalizar mejor los recursos de la población. Durante muchos años el Concejo Municipal estuvo controlado por una misma fuerza política, que pudo hacer y deshacer a sus anchas. Ahora ya no es así, y si bien la gestión municipal en casi año y medio no ha podido generar obras importantes que celebrar o que siguiera estén plasmadas en un diseño final, como bancada opositora queremos regalarle a la urbe iniciativas legislativas que buscan el bienestar de todos quienes vivimos en La Paz”, dijo. || AEP

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