El pasado domingo 8 de junio, alrededor del mediodía, Grover L. sufrió una descarga eléctrica mientras intentaba recoger unos cables colgantes en la vivienda de su suegro, ubicada en la Av. Marcelo Quiroga Santa Cruz, altura rotonda Rotary, una zona altamente transitada. El hecho se produjo cuando López manipuló uno de los cables sueltos que habían sido dejados por la empresa CESSA tras realizar el traslado de un medidor de energía. La familia ya realizó la denuncia ante el Ministerio Público, ayer seguían hospitalizado.
Según el relato de su esposa, Paola Q., los funcionarios de CESSA simplemente “enrollaron los cables y los dejaron colgados con una cinta aislante”, la cual con el tiempo se reventó, dejando “las puntas visibles sobre la puerta de ingreso”, representando un riesgo evidente para cualquier persona que ingresara o saliera del domicilio, donde también viven niños y una persona de la tercera edad.
Grover, al intentar enrollar los cables sin imaginar que seguían con carga, sufrió “una descarga eléctrica en todo el cuerpo”, siendo rescatado por su cuñado, quien presenció el accidente y logró apartarlo. De inmediato, la familia realizó llamadas insistentes a la empresa de emergencias. Cuando los funcionarios de CESSA se presentaron en el lugar, “solo retiraron uno de los cables desde el origen, dejando otro colgado”, el cual aún continúa representando un peligro.
El afectado fue evacuado de emergencia por su esposa al Hospital Santa Bárbara, donde fue atendido por “quemaduras en ambas manos y un estado de shock”, especialmente en su mano derecha, la más afectada, que le impide actualmente desempeñar su trabajo y continuar con un contrato de obra en curso.
Afortunadamente, Grover no perdió la vida, pero él y su familia viven ahora con las secuelas emocionales de este accidente. “Sentí que perdería la vida en ese momento”, expresó, denunciando el estrés postraumático y la angustia que esta negligencia ha causado en su entorno familiar.
