Sucre, 16 de enero (ANV).- En medio del dolor por haber perdido el acceso a su hogar y la angustia por el delicado estado de salud de sus padres, la señora Herminia Rodríguez rompió el silencio para destacar la masiva muestra de solidaridad que ha recibido por parte de la población chuquisaqueña. La mujer, que padece cáncer, manifestó que el acompañamiento de los vecinos y activistas ha sido su principal sustento emocional en las últimas horas: “Bien me he sentido ayer que me ha apoyado mucha gente, me han acompañado… me quedo con ellos, me siento a mil agradecida”, expresó conmovida.
Para Rodríguez, el apoyo de la gente ha significado un alivio frente a la traumática experiencia del desalojo ejecutado en la zona de San Jerónimo. A pesar de su fragilidad física, dedicó palabras de bendición a quienes mantienen la vigilia en su favor: “Mil gracias que me están apoyando, siempre les va a dar un día el Diosito de recompensa doble a la gente que me está apoyando”. Este respaldo ciudadano ha sido clave para visibilizar su caso a nivel nacional e internacional, abriendo lo que sus defensores llaman un «resquicio de esperanza» en su lucha legal.
Sin embargo, la gratitud de Herminia contrastó con el dolor de ver a su familia desprotegida. La afectada denunció la crueldad detrás de la medida judicial, señalando directamente a su expareja. “Mi papá está muriéndose… esa persona no tiene corazón por hacer pasar eso a su hijo”, lamentó, mientras recordaba que su vivienda es el único refugio para sus padres adultos mayores. Actualmente, Herminia se encuentra bajo custodia médica y refugio temporal de la Dra. Fanny Apaza, desde donde espera que la justicia actúe con humanidad.
La fortaleza de doña Herminia ha conmovido a diversos sectores de Sucre, desde transportistas hasta grupos de jóvenes que aseguran que no permitirán que sea olvidada. Mientras el equipo jurídico trabaja para anular el desalojo, la paciente oncológica se aferra a la calidez de la comunidad que la rodea, asegurando que, pese a la adversidad, “se siente acompañada” y con la fe puesta en recuperar el techo que le fue arrebatado.
