La economía boliviana enfrentará este 2026 un escenario más adverso que el ya registrado en 2025, según las proyecciones de organismos internacionales. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una caída de -3,3% del Producto Interno Bruto (PIB), junto con una inflación elevada del 20,7% y un aumento del desempleo en 4,5%.
La cifra negativa es similar a la estimación del Banco Mundial, que la semana pasada proyectó una contracción de -3,2% para Bolivia, que en términos sencillos anticipa una recesión que se plasma en un mayor costo de vida.
Desempleo
La proyección del FMI también contempla un deterioro en el mercado laboral, prevé que la tasa de desempleo suba de 3,3% en 2025 a 4,5% en 2026.
Sin embargo, Romero advierte que este indicador debe leerse con cautela debido a la alta informalidad en el Bolivia es del 85%. “Más que un aumento visible del desempleo, lo que ocurre es un deterioro de la calidad del empleo, con ingresos más bajos y mayor precariedad laboral”, indicó.
En este escenario, Aranda considera que el impacto de la recesión y el desempleo podrían ser más fuertes en sectores que se mueven al mismo ritmo de la economía, como la construcción o los servicios como hoteles, alojamientos y restaurantes.
No obstante, señala que la agricultura suele ser bastante resiliente, porque la producción de alimentos y demás continúa relativamente estable así caiga mucho la actividad económica.
Balanza de pagos
El FMI proyecta una cifra negativa que mejora el índice de la balanza de pagos de -1,9 en 2025 a 1,2 en 2026, los expertos coinciden en que esa cifra en el contexto de recesión no siempre es buena, ya que puede deberse a una reducción de importaciones
“Es lo que se denomina un ‘superávit por recesión’, donde la economía deja de importar no porque produce más, sino porque no tiene recursos para hacerlo. Es un superávit malo, por recesión, no por competitividad”, expresó Romero.
Sin embargo, para Aranda aunque el dato no sea muy alentador implica que ingresarían más dólares de los que salen del país. “Con el derrumbe de las importaciones y el incremento de las exportaciones de determinados minerales, sobre todo por su precio extraordinariamente alto, como la plata y el oro principalmente, se estima que la balanza va a estar positiva”, subrayó.
