En estas elecciones, los ‘dinosaurios’ van a desaparecer

Por: Rufo Moreno

Por: Rufo Moreno

Ayer, domingo, me llamó Carlos. Hablamos de la crisis, las elecciones y sus protagonistas. Después de analizar a cada uno de los candidatos, terminó diciéndome: “En estas elecciones, los dinosaurios van a desaparecer”. Inmediatamente, recordé la canción de Charly García «Los dinosaurios» y le respondí: “¿Aún no se extinguieron?”. Mi amigo me recordó a Tuto, Manfred y Doria Medina, entre otros, quienes son los candidatos que llevan más de 30 años en la actividad política. Gobernaron durante el neoliberalismo y han estado en la oposición durante casi 20 años.

De izquierda a derecha: Samuel Doria Medina, Manfred Reyes Villa y Jorge Quiroga.

Charly compuso la canción en 1983, cuando la dictadura argentina sembraba miedo en todos aquellos que se oponían a sus designios. Aquellos que se atrevían a cuestionar eran «desaparecidos». En ese entonces, el dictador Reynaldo Benito gobernaba la nación argentina. En la letra de su canción, Charly recuerda que los periodistas, amigos, artistas, vecinos, cualquiera que no compartiera las ideas de los militares. Todos podían desaparecer en cualquier momento y en cualquier lugar, como dice la letra: “Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire, los que están en la calle pueden desaparecer en la calle.”

Aunque las circunstancias han cambiado, sigue siendo recurrente la idea de la extinción de los dinosaurios. Este concepto no se limita solo a estas elecciones generales, sino que también se refleja en muchos reductos de poder. Hay sindicatos, federaciones, asociaciones y sociedades que siguen siendo gobernadas por estos «dinosaurios», personas que se enquistan en el poder y no permiten que nadie más ocupe esos espacios de comodidad y beneficios.

Carlos me dijo: “Estoy molesto. Han pasado tantos años y nunca cambian. Hacen política desde sus oficinas, con sus grupos de amigos, de compadres, y prometen candidaturas a diputados y senadores a sus militantes. Pero, cuando llega el momento, no les dan nada. Solo los usan como escalera. Y en cada elección, en cada ciclo, son siempre los mismos.”

Pasarán las elecciones, habrá un nuevo presidente, y los dinosaurios se extinguirán. Tal vez sea esta la última elección, y la última oportunidad. La gente está hastiada. La renovación sigue siendo un mito, una aspiración distante para quienes desean transformar el país. Los nacidos en los 80 y 90 que ahora deben tener entre 30 y 40 años, aquellos que hoy son adultos, crecieron viendo siempre a los mismos. En unos pocos años, continuarán su vida sin que haya habido una verdadera renovación, sin ninguna oportunidad de cambiar el país que soñaron. Solo fueron una masa inconsciente que alimentó los sueños de los dinosaurios.

También hay algo que refleja muy bien Charly García: “Si los pesados, mi amor, llevan todo ese montón de equipajes en la mano”. Los dinosaurios (los políticos de siempre) vivirán con ese “equipaje”: con toda esa carga de culpa, con la conciencia de haber arruinado a un país, a una generación, a otra generación. Aquellos que nacieron, crecieron y los vieron morir sin que nunca llegara el cambio.

Los dinosaurios se extinguirán en estas elecciones, como quien se da cuenta de que las cosas no resultaron y es hora de regresar a casa, sin nada más que los recuerdos de una generación muerta en la angustia del poder. De los placebos de la naturaleza humana, casi instintivos, como esos animales políticos dispuestos a hacer cualquier cosa para tomar o mantenerse en el poder. También Evo Morales forma parte de esa generación de Dinosaurios.

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