Ariel Flores, representante de los carniceros, informó sobre la preocupante situación que atraviesa el sector debido a los problemas en el abastecimiento de carne. «Actualmente, con el problema de los combustibles y el cambio climático, el oriente boliviano ha sufrido cortes de caminos, lo que ha dificultado el transporte del ganado cruceño, principal proveedor de carne para la capital y otras ciudades», explicó.
El representante destacó que «nos hemos visto aún más afectados porque no ha habido fletes disponibles para trasladar la carne», lo que ha generado incrementos en los costos y una preocupación constante entre los comerciantes. «Hemos estado a un pelo de que suba aún más el precio o de lograr que se estabilice», aseguró.
Flores advirtió que muchos comerciantes han debido «subvencionar a sus clientes y han terminado quebrando» ante la imposibilidad de trasladar los costos adicionales al consumidor final. «No se pueden poner precios de 80 o 75 bolivianos cuando actualmente la carne blanca está en 60 bolivianos. Son precios muy elevados que afectan la economía de la población», enfatizó.
El consumo de carne cruceña en Sucre es mayoritario, con un 60% o 65% de la población prefiriéndola sobre la carne local. «Es una carne más blanda y con otras características que la gente ya ha incorporado en su dieta», explicó Flores. Sin embargo, la crisis actual pone en riesgo su disponibilidad.
Para informar a la población sobre la formación de precios, los carniceros realizaron una «demostración en el Mercado Central», donde explicaron «de dónde y cómo nacen los precios y los costos finales de cada corte». «Muchas veces, las amas de casa creen que nuestra utilidad es del total de la diferencia entre el precio del gancho y el corte especial, pero no es así», puntualizó.
El sector espera que las autoridades puedan tomar medidas para facilitar el transporte del ganado y garantizar precios accesibles para la población sin afectar la sostenibilidad de los comerciantes.
