Una mujer cuyo vehículo fue alcanzado por una de las llantas del avión Hércules C-130 siniestrado en El Alto relató los angustiosos momentos que vivió junto a su familia cuando la aeronave se precipitó sobre la avenida Costanera en medio de una fuerte granizada. La llanta, desprendida tras el impacto, destruyó el parabrisas trasero de su motorizado, aunque todos los ocupantes resultaron ilesos de milagro.
La propietaria del vehículo afectado, quien pidió reservar su identidad, contó que momentos antes de la tragedia había llegado de viaje y sus familiares la recogían en plena tormenta. De repente, todo se convirtió en caos. «Hemos sentido un golpe fuerte, como si hubiera estallado delante de nosotros una bomba. ‘¿Qué ha pasado?’ (dijimos). Mi hijo paró (el vehículo) y vio el accidente», relató con la voz aún quebrada por la impresión.
Entre la confusión y el pánico, una mujer desde una vivienda cercana gritó advirtiendo que el avión podía explotar, lo que aumentó la desesperación de quienes presenciaban la escena. El vehículo de la familia quedó con graves daños materiales: el parabrisas trasero destruido y parte de la carrocería posterior completamente abollada por el impacto de la llanta desprendida.
El accidente aéreo, ocurrido en horas de la tarde de este viernes en la avenida Costanera de El Alto, dejó un saldo preliminar de al menos 15 personas fallecidas y una veintena de heridos, además de múltiples vehículos particulares y de transporte público afectados. La aeronave, que transportaba remesas del Banco Central, se salió de la pista y recorrió aproximadamente un kilómetro arrastrando todo a su paso antes de estrellarse.
Las autoridades continúan con las labores de rescate y la investigación de las causas del siniestro, mientras los sobrevivientes como esta familia intentan asimilar la magnitud de la tragedia que, por segundos, pudo haberles costado la vida.
