En un contexto electoral marcado por la fragmentación de candidaturas en la izquierda y el resurgimiento de figuras tradicionales en la derecha, el Delegado Presidencial en Chuquisaca, José Rafael Jaldín, compartió su análisis sobre el panorama político actual, haciendo énfasis en las posibilidades de unidad del bloque popular, las dinámicas de las campañas y la influencia de nuevas figuras como Jaime Dúm.
“El Movimiento al Socialismo (MAS) ya no está atravesando una etapa de disidencias, sino una verdadera división”, declaró Jaldín. A su juicio, esto ha generado en la oposición una sensación de oportunidad. Sin embargo, señaló que “los opositores dependen mucho de cuánto o de qué ocurre en nuestro partido, incluso en su peor momento”.
Respecto a la juventud de los candidatos de izquierda, como Eva Copa, Andrónico Rodríguez y Eduardo del Castillo, Jaldín destacó que “es un síntoma bueno”, ya que representa una renovación generacional que contrasta con la persistencia de las mismas figuras en la derecha. “La derecha se ha quedado en el 2005, no ha avanzado un solo día desde entonces”, afirmó.
Sobre la posible candidatura de Jaime Dúm, indicó que aún no corresponde considerarlo como un candidato oficial. “Mientras no esté habilitado, cualquier discusión sobre él es vaga y vacía”, apuntó, aunque reconoció que su aparición ha generado incomodidad en las filas opositoras.
Consultado sobre las posibilidades de unidad dentro del bloque popular, el Delegado expresó que “estamos dispuestos a asumir la unidad con todo lo que implique”, pero subrayó que no se aceptarán condiciones como “la eliminación de procesos judiciales o la protección de personas con temas pendientes con la justicia”. Afirmó que el debate “debe ser programático e ideológico, no personalista”.
En cuanto al estilo de campaña de figuras como Dúm, descartó cualquier comparación con líderes como Javier Milei, Jair Bolsonaro o Donald Trump, señalando que “el contexto boliviano no permite que un candidato escandaloso se posicione políticamente”. Añadió que las estrategias agresivas utilizadas en campañas internacionales “no funcionarían en Bolivia” debido a la distinta naturaleza del electorado.
Sobre las encuestas, Jaldín mostró escepticismo y cuestionó la credibilidad de los sondeos publicados hasta la fecha. “No hay encuestas que no sean digitadas”, dijo, recordando que en 2020 “nos daban entre 21 y 25%, y terminamos doblando a Carlos Mesa”.
Finalmente, consideró probable una segunda vuelta en las elecciones generales de agosto, afirmando que “lo más seguro es que haya una segunda vuelta si no hay unidad en ninguno de los dos bloques”. En su análisis, la definición electoral se dará entre “una fuerza del campo popular y otra de la derecha”, y dependerá de la conducta de los candidatos en la etapa final del proceso.
Jaldín reiteró que desde el gobierno nacional se apuesta por una agenda de unidad con principios, “impidiendo que el país retorne a escenarios de confrontación y retroceso”, y convocó a las fuerzas progresistas a privilegiar el programa sobre los personalismos.
