Poppe a Paz: «Más despreciable que el en3migo es el tr4idor»

|| “(Paz) no era ajeno a los sectores hoy sublevados. Bailaba, comía y hasta farreaba con ellos. En cada preste o entrada folclórica les prometía cielo, mar y tierra”.

La Paz, 18 de mayo (ANV).- El excandidato a la Alcaldía Horacio Poppe difundió un análisis este lunes donde sostiene que la crisis que atraviesa el país no responde únicamente a la falta de representación de los sectores movilizados, sino a un sentimiento de “traición” hacia el presidente Rodrigo Paz por parte de los grupos que originalmente le dieron su voto de confianza, y advierte que el mandatario está a tiempo de elaborar un plan para “generar riqueza” en lugar de recurrir a soluciones asistencialistas, según el texto difundido por el autor.

El análisis señala que Paz “no era ajeno a los sectores hoy sublevados. Bailaba, comía y hasta farreaba con ellos. En cada preste o entrada folclórica les prometía cielo, mar y tierra”. Los sectores indígenas, que se autocalifican como fuerza política, le dieron su voto de confianza al “k’ara” —término quechua que designa a persona de origen no indígena— y le otorgaron seis meses para que cumpla con sus promesas. Sin embargo, “las pruebas mostraron que Rodrigo gobernó hasta ahora para los pocos, poquísimos, que no habían votado por él”.

El artículo compara la situación actual con la crisis de 2002 durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. “En octubre y febrero negro, la insurrección popular no devino de un sentimiento de traición, sino por no sentirse representada en sus intereses. Hoy se sienten sin representación y, además, traicionados. Cóctel doblemente explosivo”, advierte el texto.

El análisis coincide con lo señalado por el periodista Carlos Valverde al afirmar que “es poco probable que Evo Morales esté detrás de todo. Atento y queriendo capitalizar el descontento, seguro que sí está, pero es honesto reconocer que también está desembarazado de muchos sectores en conflicto”.

La crisis actual es descrita como una “agresión molecular”, es decir, “la suma de distintos malestares que intentan converger en una sola consigna: que Rodrigo renuncie”.

El texto critica la respuesta del mandatario: “Rodrigo responde con infructíferas mesas de diálogo, con pomposos foros políticos, con risas burlonas y mirada fría”. También señala un descuido del simbolismo político: “antes vestía poncho, traje de caporal, mascaba coca con ellos, ahora mantiene poses de familia real y roces sociales muy perfumados. Y eso en Bolivia no cuadra”.

Como propuesta de salida, el análisis plantea que el país necesita “un norte claro, un programa mínimo” y ejemplifica: “ya no tenemos gas, entonces cambiemos de una vez la matriz energética. Hagamos en las comunidades andinas grandes complejos con paneles solares, en los valles tres hidroeléctricas estratégicas, y en el llano, campos de energía eólica”.

“La solución real está en saber generar riqueza. Desde el Estado y desde el individuo”, concluye el texto, y advierte: “Si Rodrigo no deja la improvisación, si no elabora un plan para convencer a todos de ponerle el hombro a esta crisis sin llevar nuestros problemas a la calle, el día de mañana corre el riesgo real de que lo expulsen del poder”. “Estás a tiempo, Rodrigo”, finaliza el análisis.

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