Inflación e incertidumbre: Gobierno fija nuevo régimen de tipo de cambio flexible del dólar

|| Se anticipa nuevas acciones contra la subvención.

El Ministerio de Economía y Finanzas Públicas emitió la Resolución Ministerial N° 245, mediante la cual dispone el tránsito hacia un régimen cambiario flexible, dejando atrás el esquema de tipo de cambio fijo que rigió en el país durante los últimos años. La medida, que será ejecutada por el Banco Central de Bolivia (BCB), se fundamenta en la reducción de divisas, la caída de las Reservas Internacionales Netas (RIN) y la necesidad de preservar la estabilidad macroeconómica.

La resolución establece en su parte resolutiva: «Establecer un régimen cambiario flexible, a efectos de fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y contribuir al equilibrio de la balanza de pagos». Asimismo, señala que el BCB ejecutará el tránsito al nuevo régimen «teniendo como base el reconocimiento de la oferta y demanda diaria de divisas en el sistema financiero».

Entre los argumentos esgrimidos por el Ministerio de Economía, el documento sostiene que la disminución de los ingresos por exportaciones de hidrocarburos redujo la disponibilidad de divisas y hace necesario incentivar a otros sectores económicos con capacidad de generar dólares. La resolución indica que «se evidencia la necesidad de incentivar a otros sectores económicos con capacidad de generar divisas, a efectos de mejorar el resultado de la balanza de pagos y la acumulación de RIN».

El texto oficial también afirma que «la cantidad de divisas que el BCB vende al sistema financiero es insuficiente para cubrir la demanda de dólares estadounidenses de la economía, determinando la insostenibilidad del régimen de tipo de cambio fijo actual». Además, agrega que la baja disponibilidad de reservas internacionales líquidas «determinó la aparición de un tipo de cambio paralelo, caracterizado por ser variable y superior al tipo de cambio oficial del BCB».

La resolución señala que el Ministerio de Economía y el BCB coordinaron la formulación de políticas macroeconómicas y financieras en el marco de la segunda revisión del Programa Fiscal Financiero 2025. Según el documento, «la política cambiaria se centrará en transitar hacia un régimen cambiario más flexible para garantizar el equilibrio de la balanza de pagos, estabilizar la inflación doméstica en el menor plazo posible y mitigar los efectos de choques externos».

La nueva política busca, de acuerdo con la norma, «lograr la estabilización macroeconómica y la competitividad, a través de la corrección de desequilibrios, eliminando la subvención implícita que genera el tipo de cambio fijo sobre las finanzas públicas». Asimismo, pretende establecer un tipo de cambio que fomente las exportaciones ante la caída de los ingresos por hidrocarburos y frenar la inflación mediante la reducción de la brecha cambiaria que generan los diferentes tipos de cambio.

La medida se produce en un contexto de escasez de divisas que, según el Gobierno, hizo insostenible el mantenimiento del tipo de cambio fijo. La aparición de un mercado paralelo con cotizaciones superiores a la oficial profundizó las distorsiones en la economía, afectando las expectativas de los agentes económicos y generando presiones inflacionarias, según el Ministerio.

La resolución otorga al BCB la responsabilidad de ejecutar el tránsito al nuevo régimen cambiario, en ejercicio de las atribuciones conferidas por la Ley N° 1670 de 31 de octubre de 1995. La entidad emisora deberá implementar los mecanismos técnicos para la transición, tomando como base la oferta y demanda diaria de divisas en el sistema financiero. El Gobierno no precisó plazos específicos para la implementación completa del nuevo esquema.

CONSECUENCIAS

El cambio hacia un régimen cambiario flexible podría generar efectos inmediatos en la economía cotidiana de la población. Entre las principales consecuencias se prevé un incremento del precio del dólar, lo que encarecería los productos importados, como alimentos, medicamentos, combustibles, tecnología y repuestos, impulsando un aumento general de los precios. A ello se suma una reducción del poder adquisitivo de los salarios pagados en bolivianos, mayor incertidumbre para las familias y las empresas debido a la variación diaria del tipo de cambio, y un posible incremento en los costos del transporte y otros servicios si el alza del dólar repercute en el precio de los combustibles. Los especialistas advierten que estos efectos suelen presentarse en las primeras etapas de una transición hacia un esquema cambiario flexible, antes de que el mercado alcance un nuevo equilibrio.

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