El Ministerio de Economía y Finanzas Públicas presentó sus metas centrales para 2026, enfocadas en un ajuste fiscal que busca reducir el déficit a cerca del 7% del PIB, recortar las planillas estatales entre un 25% y 30%, y bajar la inflación anualizada a un rango del 12% al 17%. El plan, detallado en un informe oficial, incluye también una serie de proyectos de ley tributarios y la extensión del arancel cero a productos de línea blanca, aunque evitó refererirse a anuncios previos sobre una reducción general de salarios públicos.
Según el documento, la corrección del déficit –que el último presupuesto del gobierno de Luis Arce proyectaba por encima del 10%– se sustentará en la «disminución significativa en el gasto por combustible» y una «reorganización de los gastos salariales», específicamente mediante la «eliminación de ítems fantasmas e irregularidades» que permitirían reducir el número de planillas. Para 2027, la meta es alcanzar un déficit de solo 3% a 4% del PIB.
Respecto a la política salarial en el sector público, el informe no reitera la declaración del ministro José Gabriel Espinoza a fines de diciembre, en la que anunció una «reducción de salarios» y una «nueva escala salarial» para todas las instituciones del Estado. El enfoque actual del documento oficial se limita a la reducción del número de empleados («planillas»), no a un recorte generalizado de los salarios de los funcionarios que permanezcan en sus cargos. No obstante, confirma que regirá un congelamiento en los incrementos salariales para el próximo año.
En materia tributaria, el gobierno prepara proyectos de ley para la Asamblea Legislativa que incluyen: la eliminación de multas e intereses por deudas tributarias generadas hasta 2025; la universalización del crédito fiscal, reconociendo el 100% del crédito por facturas de combustible; y la reducción de las alícuotas del IVA y el Impuesto a las Utilidades de las Empresas (IUE), esta última sujeta a consenso con gobiernos subnacionales.
El ministerio también confirmó que extenderá el arancel cero a productos de línea blanca y aseguró que el financiamiento internacional comprometido, que supera los 8.000 millones de dólares, se destinará exclusivamente a recomponer reservas del Banco Central y a inversiones productivas, no a gasto corriente. El plan económico se enmarca en un contexto donde organismos internacionales prevén una recesión para 2026, aunque el gobierno proyecta un crecimiento del 3% al 4% y una inflación de un solo dígito para 2027.
