La activista Nadia Beller, internada en la Clínica Las Américas tras recibir cuatro impactos de bala, rompió el silencio este miércoles y denunció que Fernando Cerimedo, asesor personal del presidente Rodrigo Paz, fue quien orquestó el atentado en su contra. En una declaración transmitida al vivo, Beller aseguró que el gobierno tapó una agresión previa y que tanto el presidente como su esposa y su círculo cercano participan de una trama de corrupción vinculada a combustibles, seguros y contratos estatales.
«Tengo la plena certeza de que hasta que yo no hable de cara al pueblo boliviano van a terminar lo que intentaron hacer, van a terminar a acabar con mi vida», afirmó Beller al inicio de su intervención. La activista explicó que comenzó una relación sentimental con Fernando Cerimedo luego de ser convocada para revisar el llamado «paquetazo de leyes», que consideró inconstitucional.
Beller relató que durante su relación con Cerimedo pudo constatar ilegalidades y ser testigo de los negociados que involucran al presidente Rodrigo Paz, su esposa y la familia de esta. «Él no le pagan sueldo ni es empleado del gobierno porque las empresas como Futura le pagan un sobresueldo a él, a su socio para que estén presente en países como Bolivia y otros países donde él hace campañas políticas», afirmó.
La activista denunció que Cerimedo la agredió físicamente en dos ocasiones. La primera, en abril, cuando lo encaró por una infidelidad y él, según su relato, «la horcó». La segunda, más reciente, ocurrió tras descubrir otra infidelidad, por la cual Cerimedo la golpeó. Beller señaló que contactó al periodista John Arandia y a la fiscalía para denunciar la tentativa de feminicidio, y que el ministro Tuco Viedma, el asesor Medinaceli y otros operadores del gobierno se encargaron de tapar el hecho.
«El ministro Tuco Viedma en persona, Medinaceli y Mauricio, el asesor del presidente, se encargaron de tapar ese hecho y que no salga a la luz», denunció Beller. Afirmó que el comandante nacional de la Policía, Medinaceli, llegó hasta el lugar y que el médico personal del presidente atendió sus lesiones sin dejar registro. Incluso señaló que la jefa de gabinete, Gilda Céspedes, fue informada del hecho y no actuó.
Sobre el atentado del lunes, Beller relató que fue citada con engaños al Swissôtel con el pretexto de recibir información sobre un presunto caso de violación atribuido a Evo Morales. Cerimedo, según su testimonio, le pidió que acuda a la reunión para obtener pruebas que permitieran mantener la detención del expresidente. Al llegar al hotel, dos sicarios la atacaron. «Fingí que me habían matado, me tiré al piso, me quedé ahí como media hora sin moverme», recordó.
«Él me mintió que me había mandado con escoltas», denunció Beller, al referirse a Cerimedo. «Claramente él quería deshacerse de mí». La activista afirmó que el asesor presidencial comanda un grupo de élite policial que no responde a nadie más que a él, y que fue ese grupo el que ejecutó el ataque.
Beller también reveló que está embarazada de cuatro semanas de Cerimedo, quien la acompañó al hospital un día antes del atentado. «Se despidió de mí con un beso», declaró la activista. Asimismo, señaló que el celular que contenía pruebas de corrupción —incluyendo conversaciones sobre cupos de combustible, tráfico de oro y liberación de pistas de narcotráfico— fue sustraído durante el ataque.
«Él maneja el tancaje de combustible para Futura en la Argentina», afirmó Beller, al vincular a Cerimedo con la expareja del asesor, Natalia Basil, quien también estaría involucrada en el negocio de combustibles. Añadió que Cerimedo mantiene vínculos con Brad Pascale, operador de la campaña de Donald Trump, y con una red de testaferros que manejan el dinero de los negocios ilícitos.
La activista pidió protección a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al considerar que el gobierno es el principal interesado en callarla. «El gobierno es el principal interesado en callarme, Rodrigo Paz. Su mujer, la familia de su mujer hacen los más grandes negociados con los brokers, con todos los seguros de todas las empresas del Estado, son ellos los que negocian la comisión de los brokers», sentenció.
«La mayoría de la prensa está pagada por él», denunció Beller, al justificar su decisión de declarar ante un medio que consideró imparcial. «No confío en la prensa, en la policía, que son los principales interesados en deshacerse de mí», concluyó. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no se pronunciaron oficialmente sobre las denuncias de Beller.