La Paz, 12 de enero (ANV).- Tras el anuncio de un acuerdo para superar la crisis, la tensión entre el gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) se mantiene debido a interpretaciones divergentes sobre los compromisos asumidos. El ejecutivo de la COB, Mario Argollo, expresó su «susceptibilidad» y exigió al presidente Rodrigo Paz que honre claramente el compromiso de abrogar el Decreto Supremo 5503, luego de que el mandatario, en un mensaje a medianoche, defendiera el legado de la norma y anunciara un nuevo decreto sin referirse explícitamente a su abrogación.
En declaraciones a medios, Argollo mostró preocupación por la ambigüedad del mensaje presidencial. «Nos preocupa la falta de seriedad y de aclaración del Presidente… que no aclara de manera puntual la abrogación del Decreto 5503 en su mensaje presidencial», afirmó el dirigente. Argollo pidió que este lunes se aclare el tema y se proceda con la abrogación, tal como se habría pactado el domingo en El Alto con los ministros de Estado, en un acuerdo que incluiría la emisión de una nueva norma que mantenga la quita de la subvención, los bonos sociales y la política salarial.
Por su parte, el presidente Rodrigo Paz, en un mensaje grabado junto a su gabinete ministerial emitido pasada la medianoche, defendió el DS 5503 y aseguró que «cumplió su objetivo de conquistas económicas y sociales y evitar el colapso de la patria». El mandatario afirmó que no se retrocederá en esas «conquistas» y anunció la elaboración de un «nuevo decreto» para consolidarlas, aunque sin mencionar explícitamente el acto de abrogación de la norma anterior que generó las protestas.
Paz realizó un balance del conflicto, culpando a los bloqueos por las pérdidas económicas y el desabastecimiento. «Si hoy falta combustible o comida, no es por las conquistas económicas y sociales del 5503… es porque los bloqueos impiden mover productos», sostuvo. El presidente también señaló que en el futuro se comunicará directamente con las bases para explicar los beneficios de sus medidas y «evitar las mentiras de malos dirigentes», en una clara alusión a la cúpula de la COB.
La discrepancia entre los discursos revela la fragilidad del acuerdo alcanzado. Mientras la COB espera un gesto formal y claro de abrogación como punto de partida, el gobierno enfatiza la continuidad de su política económica y presenta el nuevo decreto como una evolución, no como una concesión. Esta falta de sintonía podría retrasar la desmovilización completa y mantener latente la posibilidad de un recrudecimiento de las protestas si no se clarifican los términos del entendimiento en las próximas horas.
