El primer desembolso de aproximadamente 214 millones de dólares otorgado por el FMI a Bolivia no se traducirá en obras ni beneficios directos para el bolsillo de la ciudadanía, según el economista Carlos Aranda. Los recursos se destinarán prioritariamente a reforzar las reservas para pagar deuda externa. Se sumarán a un remanente de entre 600 y 700 millones de dólares para cubrir una cuota de 917 millones entre octubre y diciembre.
Aranda explicó a Correo del Sur que estos recursos permitirán hacer frente a las obligaciones financieras programadas para el último tramo del año. El especialista detalló el destino previsto de los fondos.
Los fondos del organismo internacional se sumarán a un remanente de entre 600 y 700 millones de dólares en divisas que posee el Banco Central. Ese paquete combinado de liquidez resulta indispensable para cubrir los pagos.
La cuota de deuda externa correspondiente al período de octubre a diciembre asciende a aproximadamente 917 millones de dólares. El monto supera en más de cuatro veces el desembolso recibido del FMI.
El financiamiento no se reflejará en mejoras económicas inmediatas ni en un incremento de la inversión pública. Así lo señaló el especialista al evaluar el alcance real del desembolso.
No obstante, Aranda indicó que el efecto es indirecto al evitar un escenario de impago o default de la deuda. Señaló que ese resultado también tiene incidencia en la economía.
Un retraso o incumplimiento en el cronograma de pagos internacionales desencadenaría desequilibrios en la estabilidad de precios y en el tipo de cambio, según el economista.
El programa acordado con el FMI contempla un esquema de desembolsos graduales a lo largo de un período de 36 meses. Ese esquema estará sujeto a evaluaciones continuas sobre el cumplimiento de metas cuantitativas.
«Presentar este apoyo financiero como una solución o prometer inversiones a partir de él implica jugar con las expectativas de la población», remarcó Aranda durante su análisis.
El economista insistió en que el desembolso debe entenderse como un alivio financiero de corto plazo. Señaló que su función principal es sostener el cronograma de pagos externos.
Aranda no precisó el monto exacto del remanente del Banco Central ni la fecha en que se ejecutarán los pagos. Tampoco detalló el calendario de las próximas evaluaciones del programa.
Hasta el momento, no se difundió un pronunciamiento oficial del Ministerio de Economía sobre las declaraciones del economista. Tampoco se informó sobre el destino específico del segundo desembolso previsto.