Por Cristhian Flores Zuleta*
Un fantasma recorrió el diálogo, el fantasma del Mallku.
Y no sería para menos, el sociólogo Carlos Macusaya recordó este domingo un detalle inapercibido, era el Mallku hace más de tres décadas quien obligaba al gobierno de Banzer y Tuto a bajar y negociar en su cancha.
Los seis ministros no tuvieron opción ante un detalle adicional; el diálogo fue de cara al pueblo, cientos de espectadores escuchamos cada palabra y cada argumento. Como una película de suspenso, fuera de las 4 paredes del piso 21 de la casa Grande del Pueblo.
En 2004, Carlos Mesa pegó el primero de los intentos por quitar la subvención a los hidrocarburos. Entonces ya era un problema. Pero la fuerte resistencia movió apenas unos centavos el precio de los combustibles, fue un intento como el deseado ahora, planteado como un aumento paulatino: «centavo a centavo». Nunca más volvió a moverse. La medida se tomó pocos días después de navidad.
En 2010 Evo lo volvió a intentar. Subió al doble el precio de los carburantes con la promesa de mejorar las inversiones y la distribución de recursos. Ese momento era el mejor posible para ajustar, se venía una bonanzas de los precios. Sectores sociales aliados al gobierno salieron a protestas y sectores sociales enemigos del gobierno también, entre ellos, paradójicamente: Samuel Doria Medina. No se logró y la medida que se tomó pocos días después de navidad, fracasó.
En 2024, Luis Arce quiso tomar el camino del referéndum con el mismo fin. No le alcanzó.
Paz, logró esta navidad completar un anhelado sueño de sus predecesores. Levantar la subvención del combustible resulta en la política pública que al modelo económico social comunitario actual le faltó completar. Eso y poco más.
Cuando la gente fue a votar en agosto y en octubre pedía un cambio de gobierno, no un cambio de modelo, un cambio de conductor para que sigan navegando el barco que dejó la Agenda de Octubre de 2003. Por eso votó por Lara (que era lo que más se le parecía). Que ahora gobierne Samuel Doria Medina es una suerte de paracaidismo que mal entiende la gobernabilidad y es otra cosa. Esa gobernabilidad «ALP» que frenó ampliamente a Arce, ahora se trasladó a las calles, queda comprobado.
Con los acuerdos de El Alto, los obreros y campesino venidos a menos, lograron algo impensado por la superficialidad de las Redes Sociales. Una defensa tenaz del modelo económico heredado de las entrañas de la misma agenda.
La defensa de los Recursos Naturales, el cuidado del consumo interno de alimentos por sobre la vorágine de los exportadores, el endeudamiento internacional y las poco amigables intenciones de las transnacionales, son un peso que gravita sobre la memoria colectiva del campo popular y que irónicamente votó por Paz.
Desde mañana (o lo que dure su abrogación), el gobierno tendrá que seguir pidiendo permiso para endeudarse, tendrá que seguir pidiendo permiso para entregar recursos naturales, tendrá que cuidar a la madre tierra y fundamentalmente cuidar los alimentos en la mesa de las familias, tal como dejó el mandato aquella agenda que cambió el modelo en 2003 y que sigue vigente hasta nuestros días.
*Es Economista, Periodista y Docente Universitario.
