La presidenta de la Cámara Hotelera de Chuquisaca, Teresa Molina, expresó los graves problemas que enfrenta el sector, destacando que un 40% de sus afiliados no han logrado reabrir sus puertas tras la pandemia. Molina calificó la situación como “muy crítica” y mencionó que el turismo en Bolivia ha sido “golpeado muy fuertemente” por la pandemia de COVID-19 y la subsiguiente recuperación lenta.
Molina lamentó la baja llegada de turistas a Bolivia, contrastando con otros países de la región. “A Bolivia llega a lo más de un millón de turistas. Y eso comparado con la región es inútil, ¿no?”, afirmó. Para ilustrar la disparidad, citó el caso de “Cusco que acusa 5.1 millones de turistas por año 2024”, lo que a su juicio, evidencia que Bolivia “estamos muy lejos todavía”.
La representante de los hoteleros señaló que la falta de vuelos directos con otros países y las escalas que encarecen los pasajes son un obstáculo para el turismo. Al respecto, indicó que el “turismo interno es un puntual para su crecimiento”, pero que este se ve afectado por la falta de diésel, lo que “no permite una movilidad de a nivel de conectar departamentos con nosotros”.
Asimismo, Molina mencionó la crisis de la escasez de divisas. Indicó que “la falta de divisas también nos está golpeando”, ya que tienen “dificultades para pagar” a proveedores de servicios como la plataforma de reservas Booking.com. Los pagos, según explicó, generan “costos adicionales porque hay que pagar comisiones a otros bancos en otros países”. A pesar del panorama desalentador, Molina expresó optimismo y la esperanza de que el sector pueda recuperarse. Afirmó que “vamos a ponerle el hombro porque sabemos que existe la posibilidad y creemos que vamos a salir adelante”.
