reddy Giménez, presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), expresó su profunda preocupación por la situación crítica que enfrenta Bolivia, señalando que «esto ya es muy preocupante, ha sobrepasado todas las expectativas de la lógica y el razonamiento sano del ser humano». En sus declaraciones, criticó severamente al gobierno por no ofrecer soluciones específicas y estructurales para abordar la crisis política, económica y social que azota al país.
Uno de los temas más alarmantes que destacó fue la situación económica, especialmente la falta de combustibles y el desabastecimiento generalizado, así como la pérdida del valor del dólar en el mercado nacional, que «impide la adquisición de otros elementos o insumos para que pueda dinamizarse la economía de nuestro país». Además, Giménez cuestionó las medidas adoptadas por el gobierno, calificándolas como «simplemente remiendos a algún problema de fondo», sin un ajuste serio que permita superar la crisis.
«El gobierno ha permitido sueldos de hasta cincuenta mil bolivianos en empresas descentralizadas, lo cual es una vergüenza», subrayó, señalando la grave asimetría en la distribución de ingresos en el país. Mientras que muchos ciudadanos viven con pocos bolivianos al día, otros disfrutan de salarios exorbitantes, lo que refuerza la desigualdad social.
El presidente de la APDH también se refirió a la falta de políticas eficaces para abastecer el mercado de combustibles, criticando la falta de estrategias y programas de abastecimiento que habrían permitido mitigar la crisis. «Ellos debían haber gestado políticas y estrategias para evitar este tipo de problemas», señaló, lamentando la falta de previsión durante la bonanza económica de años anteriores.
Giménez también manifestó su preocupación por las medidas paliativas adoptadas por el gobierno, como el horario continuo y las clases virtuales, que no han tenido impacto positivo. «No beneficia en absolutamente nada», aseguró, añadiendo que estas medidas no abordan los problemas estructurales en la economía del país.
En cuanto a la represión como respuesta a las protestas ciudadanas, el presidente de la APDH afirmó que «la represión en ningún punto de vista es una solución democrática». Reiteró que la población tiene el derecho a manifestarse y expresar su rechazo a la incompetencia del gobierno. «La represión no puede ser la respuesta», subrayó, advirtiendo que este tipo de medidas podría generar demandas a nivel nacional e internacional por violaciones a los derechos humanos.
Giménez también cuestionó la falta de diálogo con los sectores privados y agroindustriales, afirmando que el gobierno debería buscar soluciones conjuntas con la población civil para superar la crisis. «El gobierno debe adoptar alternativas, como retomar las negociaciones con instancias internacionales como el Fondo Monetario Internacional, para encontrar apoyo para enfrentar esta crisis», concluyó.
El presidente de la APDH hizo un llamado urgente al gobierno para que cambie su enfoque y busque soluciones efectivas para garantizar la estabilidad económica y social del país.
