El presidente Luis Arce confirmó que entregará en diciembre de este año 6 de las 7 plantas del Complejo Siderúrgico del Mutún, emplazado en el municipio de Puerto Suárez, del departamento de Santa Cruz, como una obra estrella del Bicentenario.
“En diciembre de este año entregaremos 6 de los 7 módulos que entrarán en operación, permitiendo a todos los bolivianos y bolivianas ingresar a la era de siderurgia e industrialización del mineral de hierro para obtener acero boliviano”, reveló.
El dignatario de Estado explicó que, a tres años de la reactivación del Complejo Siderúrgico del Mutún, tiene un avance del 94% en su construcción.
El Complejo Siderúrgico del Mutún producirá cerca de 200.000 toneladas (t) anuales de barras corrugadas para la construcción y alambrón, lo que significa la sustitución de las importaciones de acero en casi un 50% en Bolivia, es decir, cerca de $us 200 millones por año.
“En el cerro del Mutún, Bolivia tiene una de las mayores reservas de mineral de hierro del mundo, con un potencial estimado de 40.000 millones de toneladas. Este recurso representa una oportunidad histórica para el desarrollo de la industria nacional”, relievó.
Indicó que, si Bolivia logra alcanzar una producción anual de un millón de toneladas de acero, eso significará $us 1.000 millones en importaciones. El Mutún podría abastecer con 4 millones de toneladas de hierro como materia prima al año.
“En caso de exportar hasta 2 millones de toneladas de hierro crudo, la explotación del Mutún permitiría extraer aproximadamente 6 millones de toneladas anuales, garantizando una fuente de riqueza para el país ¡por más de seis mil años!”, resaltó.
Enfatizó que esta es la oportunidad de transformar los recursos naturales, en un motor sostenible para el desarrollo de Bolivia.
“¡Esta es la Bolivia de la industrialización, que no se debe detener!”, reflexionó.
Lucho destaca la industrialización para romper la dependencia externa del país
En su informe por los cuatro años de gestión, el presidente Luis Arce reafirmó su compromiso con la industrialización de Bolivia como estrategia fundamental para reducir la dependencia económica del país hacia el exterior y fortalecer su capacidad productiva. Según el mandatario, esta política, planteada desde el inicio de su gobierno, representa la vía hacia una transformación estructural de la economía boliviana.
“La industrialización de Bolivia no es solo una promesa; es la ruta hacia la transformación estructural de nuestra economía. Industrializar nuestro país significa reducir nuestra dependencia externa, fortalecer nuestra capacidad productiva y construir una economía sostenible, soberana y con capacidad exportadora”, destacó.
Arce recordó que Bolivia atravesó un periodo de bonanza en el sector de hidrocarburos hasta 2014, cuando la producción alcanzó su punto máximo.
Sin embargo, a partir de entonces, según el Presidente, decisiones desacertadas de gestiones anteriores afectaron negativamente la industria, ya que se priorizó la explotación sin inversiones en exploración y desarrollo.

“Hoy, la producción de hidrocarburos ha caído drásticamente, afectando los ingresos de nuestro país y generando una disminución del 54 por ciento en la producción desde aquel auge. En un contexto de iliquidez de divisas, esta falta de previsión en el sector energético es uno de los factores detrás de los retos económicos que enfrentamos ahora”, subrayó.
Desde el inicio de su mandato, el mandatario ha priorizado el fortalecimiento de una base productiva diversificada, apuntando no solo a sustituir importaciones, sino también a exportar productos bolivianos de calidad al mundo.
Actualmente, Bolivia avanza en la construcción de más de 170 plantas industriales en todo el país, de las cuales la mayoría son nuevas iniciativas que responden a la visión productiva del Gobierno.
De acuerdo con el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca, la edificación de estas industrias representa una inversión de más de Bs 32.000 millones.
Entre los proyectos estratégicos, Arce destacó las plantas de procesamiento e industrialización de litio; el desarrollo del Mutún; la producción de biodiésel; la industria farmacéutica; la química básica; y la industria del zinc.
A esto se suman plantas procesadoras de alimentos, bioinsumos e industrialización de la hoja de coca, que, según el mandatario, representan un paso firme hacia una Bolivia verdaderamente industrializada.
Arce reafirmó su compromiso de seguir trabajando para diversificar la base productiva del país, no solo para sustituir importaciones, sino para industrializar Bolivia. “Avanzamos en la ruta hacia una Bolivia verdaderamente industrializada, con empleo, producción y una economía que beneficia a todas y todos los bolivianos”, dijo.
