Gobierno registró un ahorro de aproximadamente 400 millones de dólares en poco más de un mes tras la eliminación del subsidio a los combustibles, como resultado de una caída significativa en el consumo interno de diésel y gasolina, informó un reporte del Ministerio de Hidrocarburos.
De acuerdo con los datos oficiales, el consumo diario de diésel se redujo de 50.000 a 25.000 barriles, mientras que el de gasolina descendió de 50.000 a 35.000 barriles, reflejando un ajuste inmediato en la demanda luego de la modificación de precios y el fin de la subvención estatal.
El reporte señala que el menor consumo de los combustibles permitió reducir de manera sustancial el gasto público destinado a la importación de hidrocarburos, lo que se tradujo en un alivio para las finanzas del Estado en un contexto de restricciones externas.
En contraste según datos del INE las familias perdieron el 20,4% de su capacidad adquisitiva al cierre de 2025. Lo que significa que los productos de la canasta familiar subieron de precio de manera general producto de la inflación provocando un encarecimiento de la vida.
Según una proyección del Fondo Monetario Internacional, este 2026, la economía de las familias sufrirá entre 15 y 20% de inflación reduciendo la capacidad adquisitiva de las familias un total bianual de 40% aproximadamente.
Paralelamente la economía boliviana se enfrenta a una estanflación debido a la proyección de crecimiento de sólo 0.9% el más bajo de la región.
