El presidente de Rusia, Vladímir Putin, había adelantado el 31 de marzo que si los pagos no se hacían en rublos, las exportaciones de gas se detendrían. El decreto ruso exige que las empresas abran dos cuentas en Gazprombank, una en euros y otra en rublos, y estipulaba que los pagos del gas no se liquidaran hasta que los euros se convirtieran en rublos.