Sucre, 24 de diciembre (ANV).- El gobierno del presidente Rodrigo Paz anunció la apertura del país a grandes tecnológicas internacionales como Tesla y Amazon, en un momento en que la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) enfrenta una pre-quiebra técnica que pone en riesgo la soberanía nacional sobre el Salar de Uyuni. Hay temor por el rumbo del país en materia de autonomía sobre sus recursos naturales.
Mientras el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, admitía que YLB no puede pagar su deuda de 5.554,5 millones de bolivianos al Banco Central, calificando la situación como «una inversión por invertir, que convirtió un sueño en una pesadilla», el gobierno ha desplegado una agenda paralela para facilitar el ingreso de corporaciones globales.
La llegada de Tesla, empresa cuyo fundador, Elon Musk, fue públicamente acusado en 2020 de pretender del Salar de Uyuni boliviano tras declarar «¡Daremos un golpe de Estado a quien nos dé la gana!» está generando dudas en la población.
La firma del Decreto Supremo 5509, que autoriza a empresas como Starlink (de SpaceX, también propiedad de Musk), OneWeb y Amazon Kuiper a operar servicios de internet satelital, completa un paquete de medidas que transfiere control estratégico a manos extranjeras. Este marco legal, que reemplazará al satélite Tupac Katari, además de entregar la conectividad nacional a corporaciones estadounidenses, consolida una dependencia tecnológica.
La crítica situación de YLB, según analistas, crea el escenario perfecto para la privatización encubierta del litio. Al debilitar financieramente a la empresa estatal, se generan las condiciones para que el Estado busque socios privados -posiblemente extranjeros- para «salvar» la industrialización del recurso.
